Libertad cruda y espontánea, un juego que no busca perfección, sino transmitir la alegría imperfecta de ser niño otra vez.
Con líneas gruesas y colores intensos, las criaturas de Manochueca parecen personajes escapados de los dibujos animados, pero con una libertad y frescura que nos recuerda el espíritu de Keith Haring
Consultá directo con el artista y descubrí más de sus obras en @manochueca





