Fabián Mendoza



En búsqueda de la obra maestra.

Fabián pinta como si atrapara fragmentos de un sueño a punto de desvanecerse. Sus figuras emergen desde la penumbra con miradas que contienen mil historias, personajes de un universo propio donde la nostalgia y la maravilla caminan de la mano.

Con pinceladas precisas, casi rituales, da vida a seres de sombreros altos y ojos entreabiertos, viajeros de un tiempo incierto que nos observan con la calma de quienes han atravesado el misterio. Su obra no busca respuestas, sino abrir grietas en lo real, fisuras por donde se filtra lo fantástico, lo inquietante, lo que siempre estuvo ahí pero nunca nos atrevimos a ver.

Cada cuadro es un umbral, una emboscada para la percepción, un territorio donde la lógica se pliega y las emociones quedan a la deriva. Sus personajes, con su enigma a cuestas, no cuentan historias cerradas: las insinúan, las ocultan, las dejan suspendidas en un instante que se estira. En ese juego entre lo visible y lo que se intuye, Mendoza no solo crea imágenes, sino que desmonta certezas, sacude la mirada y nos deja, por un instante, en la frontera de lo desconocido.

Consultá directo con el artista y descubrí más de sus obras en @mendoza_pintor